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- Nueva Normalidad
La normalidad es una mierda y hay que barrerla.
Por Marcos Salva
La pandemia de COVID19 ha exacerbado las condiciones de vida de "la vieja normalidad" que vivíamos en la Argentina y el mundo entero. Este acontecimiento biológico ha destruido grandes bastiones conceptuales de la modernidad, poniendo sobre la mesa la cruda realidad de injusticia social que sufren los sectores populares, a la vez que también ha servido de catalizador para implementar respuestas desde las organizaciones sociales y los gobiernos populares, que den respuesta a la emergencia sanitaria que atraviesan los pueblos, pero que ademas construya una "nueva normalidad", que por lo menos se plantee resolver los problemas estructurales que condicionan el desarrollo humano.
Como bien reflexiona el Dr. Jorge Rachid, la irrupción del coronavirus desmorono dos conceptos fundamentales de la modernidad: el mercado y el individualismo.
La modernidad es la denominación que se le asigna al mecanismo de imposición cultural del pensamiento europeo por sobre el resto del planeta tierra. A partir de la conquista y masacre de los pueblos del actual continente americano, la vieja Europa, pequeña, sub desarrollada y aislada del mundo, comenzó un camino de expansión y sometimiento, que requirió la construcción de una subjetividad que justificara la supremacía del hombre europeo, y así dar un argumento medianamente tolerable a los genocidios cometidos a lo largo de toda la historia hasta la actualidad.
La elaboración de un relato eurocentrico necesito escribir la historia de la humanidad, haciéndonos creer que la cultura nació en Grecia y todo lo demás no existe. Este relato omite el recorrido cultural histórico del mundo semita, la magnificencia de Egipto, que esta en África, así como también omite intencionalmente la historia de los pueblos de nuestra América, donde existen registro de culturas que desarrollaban la agricultura desde hace mas de 7.000 años, comparándose con el mismo pueblo egipcio.
Este sistema de "creencias" que impone un relato histórico, es la base del actual sistema capitalismo, el cual sigue aun hoy imponiendo la idea de la superoridad, ahora del mercado, como herramienta reguladora de la vida de las comunidades. En nombre del mercado se invaden países, se bombardean poblaciones enteras, se extermina la naturaleza, se derrocan democracias, se extingue la vida inescrupulosamente. En esta linea de pensamiento, el mercado se impone sobre todo, aun sobre el Estado.
Pero la llegada de un virus a derribado por completo esta idea. Los mercados se derrumban y millones de trabajadores y trabajadoras se ven afectadas. Las empresas no pueden subsistir por sus propios medios, y los sistemas de salud (en el centro de la escena) se ven desbordados. El negocio de la salud (o la enfermedad) ha demostrado ser incapaz de dar una respuesta eficiente ante una coyuntura puntual. Este es el primer gran pilar conceptual del neoliberalismo que ha caido. El mercado no puede, nunca pudo. En respuesta a la pandemia, es necesaria la presencia del Estado. Siempre el Estado.
El otro gran fracaso del capitalismo salvaje es el individualismo. Es decir, frente al fracaso del Mercado, las respuestas estructurales vienen de parte del Estado, pero con este solo no alcanza. Una ola de solidaridad recorre los pueblos del mundo, brindando asistencia frente a las urgencias vitales que se producen como consecuencia del colapso generalizado. Asistencia alimentaria, asistencia sanitaria, asistencia financiera, contención social, prevención de enfermedades, vestimenta, albergues, transporte. Todo proviene del Estado y la solidaridad directa de organizaciones sociales.
La meritocracia es la gran derrotada en estos días, y aun quienes predicaban a viva vos el merito propio como la forma de progreso social, por estos días están subsistiendo por la asistencia de las organizaciones sociales y del Estado, como forma superior de solidaridad, la solidaridad organizada.
Los pilares ideológicos del neoliberalismo fueron arrazados por un microorganismo. Pero no esta derrotado. Sigue vigente y es un error pensar que de esta situación tan particular saldremos con el nacimiento espontaneo de una "nueva normalidad" mas justa. la vieja normalidad era horripilante, y para que la nueva normalidad sea con mayores niveles de dignidad humana, hay que intervenir decididamente en la realidad.
Desde el Centro de Estudios para la Promoción de la Salud Dr. Ramón Carrillo, hemos definido intervenir en este proceso, desde la política, en favor de los sectores sociales mas explotados, oprimidos, excluidos, o como queramos denominarlo. No es una cuestión semántica.
Como herramienta para construir una "nueva normalidad" con justicia social, es indispensable incluir en el mundo del trabajo a quienes actualmente no cuentan con esta posibilidad, ya que el acceso a una fuente de trabajo digna es la mayor herramienta de inclusión social.
Por eso dimos inicio al funcionamiento de la Escuela de Cooperativismo, que es un espacio de acompañamiento y formación en cooperativismo dirigida a los sectores mas castigados por los procesos de exclusión social, con especial énfasis en las mujeres y la juventud.
Desde este espacio, que ya se ha transformado en la Familia Ramón Carrillo, invitamos a sumarse y participar de este proceso de construcción colectiva, en el que levantamos con mucho orgullo la bandera de la solidaridad como filosofía de vida.
Marcos Salva
Presidente
Centro de Estudios para la Promoción de la Salud
Dr. Ramón Carrillo
